La cuestión de las Malvinas ha entrado a una nueva fase. Desde el partido de la semifinal que enfrentó a Inglaterra y a Argentina – y que terminó en la remontada albiceleste – hasta el día de hoy, se han desatado una serie de sucesos en este nuevo capítulo que incluyen declaraciones del presidente Javier Milei y la respuesta del Ministro de Defensa británico Wes Streeting, amenazas de sanciones y recientemente un gradual cambio de posición frente a este tema por parte del gobierno de Estados Unidos de la mano de Donald Trump.
Desde una visión continentalista, hay cuestiones territoriales que Europa mantiene abiertas con el continente americano. La situación de las Malvinas es particular y los yacimientos petroleros ponen en valor su precio geopolítico; sin embargo, esto no es tan evidente si mencionamos la otra veintena de territorios administrados por potencias europeas.
La historia de las Malvinas no comienza con la guerra de 1982 ni con la ocupación británica de 1833. Sus raíces se encuentran en las rivalidades imperiales del siglo XVIII y, posteriormente, en la formación territorial de las nuevas repúblicas americanas.

De la disputa imperial a la soberanía española
En 1764, el francés Louis Antoine de Bougainville estableció Port Louis en la isla Soledad. Poco después, Gran Bretaña estableció Port Egmont en otra parte del archipiélago. Francia transfirió su establecimiento a España en 1767 y Puerto Soledad quedó bajo autoridad española.
En 1770, España desalojó temporalmente a los británicos de Port Egmont. Gran Bretaña regresó al año siguiente, pero abandonó voluntariamente el establecimiento en 1774, manteniendo que aquella retirada no significaba una renuncia a sus derechos. España continuó administrando Puerto Soledad hasta 1811, cuando retiró su guarnición en medio de las guerras de independencia hispanoamericanas. [1]
De esta sucesión surge una de las diferencias fundamentales entre las posiciones actuales. Argentina sostiene que, tras independizarse, heredó los derechos territoriales españoles correspondientes a las islas. El Reino Unido afirma, por el contrario, que su reclamación del siglo XVIII nunca fue jurídicamente abandonada.
Las Provincias Unidas y la construcción de una soberanía
En 1820, el coronel David Jewett tomó formalmente posesión de las islas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Durante la década siguiente, Buenos Aires concedió derechos de explotación, legisló sobre los recursos y trató de consolidar un establecimiento permanente.
El 10 de junio de 1829, el Gobierno de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y nombró a Luis Vernet al frente de ella. Gran Bretaña protestó aquel mismo año contra la decisión. [2]
La administración de Vernet intentó controlar especialmente la explotación de focas y lobos marinos. Aquella política provocaría un enfrentamiento con una potencia que suele ocupar un lugar secundario cuando se cuenta la historia de las islas: Estados Unidos.
El ataque estadounidense de 1831
En 1831, las autoridades vinculadas a Vernet capturaron tres embarcaciones estadounidenses —Harriet, Superior y Breakwater— acusadas de infringir las restricciones establecidas para la caza de focas.
Washington rechazó la autoridad de Vernet para imponer esas medidas y respondió enviando la corbeta de guerra USS Lexington, comandada por Silas Duncan. La documentación histórica de la propia Marina estadounidense reconoce que la nave fue enviada después de la captura de los tres barcos y que Estados Unidos consideraba el establecimiento de Vernet una amenaza para sus intereses comerciales. [3]
La Lexington fondeó frente a Puerto Soledad el 31 de diciembre de 1831. Duncan arrestó a Matthew Brisbane y a otros hombres bajo acusaciones de piratería, inutilizó las piezas de artillería del asentamiento y destruyó su depósito de pólvora. También ofreció transporte a quienes quisieran abandonar las islas, oferta que aceptó una parte importante de los habitantes. [4]
El episodio debilitó considerablemente la presencia establecida desde Buenos Aires.
Su importancia excede el enfrentamiento puntual. Una potencia americana había utilizado la fuerza contra la autoridad ejercida por otro Estado americano sobre un territorio del continente.
Ya entonces aparecía una cuestión que sigue vigente: ¿hasta dónde llega la soberanía nacional cuando los intereses estratégicos de una potencia son mayores que la capacidad de un Estado para defenderla?
1833: el control británico
Después del ataque estadounidense, Buenos Aires intentó restablecer el orden y mantener su presencia en el archipiélago.
El 3 de enero de 1833, una fuerza naval británica encabezada por el HMS Clio exigió la retirada de la guarnición argentina. Ante la superioridad militar británica, las autoridades argentinas abandonaron las islas. Argentina protestó diplomáticamente ese mismo mes. [5]
El Reino Unido presenta una interpretación diferente de aquel episodio: sostiene que en 1833 restableció una soberanía británica anterior y que la población civil no fue expulsada en su totalidad. Una administración británica permanente fue establecida poco después. [6]
Desde entonces, el Reino Unido ha mantenido el control del archipiélago, con la excepción de los 74 días de ocupación argentina durante la guerra de 1982.
La discusión histórica continúa porque ambas partes parten de concepciones diferentes de legitimidad territorial. Para Argentina, pesan la sucesión de los derechos españoles, los actos de soberanía realizados durante la década de 1820 y el desplazamiento de sus autoridades en 1833. Para el Reino Unido, pesan su reclamación histórica, su administración continuada posterior y, en la actualidad, la voluntad política de los habitantes de las islas.

De la soberanía nacional a la cuestión americana
Aquí la discusión deja de ser exclusivamente argentina.
Europa -esto es, algunos países de Europa- ha sostenido durante siglos una presencia política y territorial en el continente americano.
Actualmente, cuatro Estados europeos mantienen soberanía o vínculos constitucionales con alrededor de una veintena de territorios o entidades situadas en América. El Reino Unido posee territorios en el Caribe, Bermudas y el Atlántico Sur; Francia mantiene territorios desde el Caribe hasta la Guayana; el Reino de los Países Bajos comprende seis entidades caribeñas; y Groenlandia continúa siendo un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Si se contabiliza también la isla francesa de Clipperton, situada frente a México, la cifra puede elevarse a aproximadamente 22, dependiendo del criterio empleado. [7] [8] [9] [10]
No todos estos territorios poseen el mismo estatuto. Algunos forman parte integral del Estado europeo correspondiente; otros tienen gobiernos autónomos; otros son territorios de ultramar. Confundirlos jurídicamente sería un error.
Pero la asimetría territorial permanece.
¿Por qué algunos países del continente europeo mantienen territorios en el continente americano? No todos tienen la misma importancia geopolítica, pero ¿qué territorios equivalentes poseen los Estados americanos en Europa?
Ninguno. La soberanía continental ya no parece tan evidente.
Naciones Unidas y una disputa todavía abierta
La cuestión de las Malvinas adquirió una nueva dimensión internacional después de la Segunda Guerra Mundial.
Desde 1946, las Islas Malvinas/Falkland figuran en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas, con el Reino Unido identificado como potencia administradora. La propia ONU señala expresamente que existe una disputa entre Argentina y el Reino Unido sobre la soberanía del archipiélago. [11]
En 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065 (XX). El texto tomó nota de la existencia de la disputa entre ambos gobiernos e invitó a Argentina y al Reino Unido a continuar las negociaciones para encontrar una solución pacífica, teniendo en cuenta los objetivos de la Carta de Naciones Unidas y los intereses de la población de las islas.
La resolución fue aprobada por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones. [12]
La resolución no adjudicó la soberanía a Argentina ni al Reino Unido. Sin embargo, estableció internacionalmente que la controversia existía y que debía buscarse una solución negociada.
En 2026, más de sesenta años después de aquella resolución, el Comité Especial de Descolonización continúa examinando la cuestión de las Malvinas. [13]
La guerra de 1982 y la autodeterminación
El 2 de abril de 1982, la dictadura militar argentina ocupó las islas. El Reino Unido respondió enviando una fuerza expedicionaria y recuperó el archipiélago después de aproximadamente diez semanas de guerra. Las fuerzas argentinas se rindieron el 14 de junio.
Después del conflicto, Londres reforzó militarmente el territorio y la autodeterminación de sus habitantes adquirió una importancia central dentro de la argumentación británica.
En marzo de 2013, los habitantes participaron en un referéndum sobre el estatus político de las islas. El 99,8 % de los votos emitidos favoreció continuar como territorio británico de ultramar. [14]
Argentina no reconoce ese referéndum como un mecanismo capaz de resolver la soberanía. Considera que existe una disputa territorial previa entre dos Estados y que deben respetarse los intereses de los habitantes, pero no acepta que estos puedan resolver unilateralmente a qué Estado pertenece el territorio.
El problema contemporáneo enfrenta así dos principios cuya relación sigue siendo discutida: integridad territorial y autodeterminación.
¿América para los americanos?
Históricamente el lema <<América para los americanos>> se ha circunscrito a los Estados Unidos. Esta situación ha atravesado la cuestión lingüística. En inglés los términos <<America>> y <<american>> hacen referencia a los Estados Unidos de América, algo que también se ha filtrado a la lengua española, aunque en el siglo XIX esto no era tanto así.
Es probable que esta afirmación, este lema, necesite una definición contemporánea.
No debería significar simplemente reemplazar la presencia de una potencia europea por el dominio de una potencia americana. Tampoco debería significar que los Estados más poderosos del continente puedan decidir unilateralmente el destino de otros pueblos americanos.
La cuestión es más profunda.
Frente a la cuestión de que los continentes sean unidades complejas, ¿cómo debemos asumir algún tipo de soberanía continental?
¿Debemos decir, según algún objetivo, que América, el continente, debe ser para los americanos y no para países de otro continente y plantear esto acorde a una organización supranacional?
¿Puede América formular intereses territoriales comunes sin eliminar las soberanías nacionales?
Las Malvinas plantean esa discusión con particular claridad.
Hasta ahora la reivindicación ha sido fundamentalmente una cuestión de soberanía nacional argentina. Desde una perspectiva continentalista, sin embargo, podría entenderse también como parte de una pregunta mayor: qué papel deben desempeñar todavía las potencias extracontinentales en la organización territorial de América.
Una deuda histórica y una cuestión futura
Las Malvinas fueron primero objeto de una rivalidad entre imperios europeos. Después se convirtieron en parte del problema de la formación territorial de un Estado americano. Estados Unidos intervino militarmente en 1831. Gran Bretaña restableció su control en 1833. Argentina mantuvo su reclamación. Naciones Unidas reconoció posteriormente la existencia de una disputa de soberanía.
Casi dos siglos después, la cuestión continúa abierta.
Pero quizá el interrogante ya no deba formularse exclusivamente así:
¿son las Malvinas argentinas o británicas?
Existe una pregunta anterior y más amplia:
¿qué principio territorial debería gobernar las relaciones entre América y las potencias de otros continentes?
Y de allí surge una última cuestión:
¿puede la soberanía nacional americana evolucionar, en determinados asuntos estratégicos, hacia una verdadera soberanía continental? ¿Cómo?
Referencias
[1]–[2]–[5]. Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. Antecedentes históricos de la Cuestión Malvinas.
[3]–[4]. Naval History and Heritage Command, United States Navy. Duncan I (Destroyer No. 46). La documentación recoge la captura de los buques estadounidenses y la operación de la USS Lexington en Puerto Soledad.
[6]–[14]. Falkland Islands Government. Our History. Presenta la interpretación isleña/británica de 1833 y los resultados del referéndum de 2013.
[7]. Government of the United Kingdom. Documentación oficial sobre los territorios británicos de ultramar.
[8]. Government of the Netherlands. What are the different parts of the Kingdom of the Netherlands?
[9]. Comisión Europea. Greenland — International Partnerships.
[10]. Ministère chargé des Outre-Mer, Francia. Relación oficial de los territorios franceses de ultramar; Île de la Passion-Clipperton.
[11]–[13]. Naciones Unidas. Falkland Islands (Malvinas) — The United Nations and Decolonization y documentos de trabajo del Comité Especial de Descolonización.
[12]. Asamblea General de las Naciones Unidas. Resolución 2065 (XX): Cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands), 16 de diciembre de 1965. Aprobada por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones.
